domingo, 23 de marzo de 2008

Santo Toribio de Mogrovejo - 1538-1606

Santos contemporáneos de Sor Mariana de Jesús Torres – 1563-1635
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Arzobispo de LIMA, Perú
SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO – 1538-1606
Fiesta: 23 marzo
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Nació en España hacia el 1538, y estudió derecho en Salamanca. Nombrado obispo de Lima el año 1580, marchó a América. Lleno de celo apostólico, reunió numerosos Sínodos y Concilios que promovieron con mucho fruto la vida religiosa de todo el Virreynato. Defendió con valentía los derechos de la Iglesia, con gran dedicación a su grey y preocupación, sobre todo, por la población autóctona. Murió el año 1606.
Estudió Leyes y, siendo profesor de derecho en la Universidad de Salamanca, el Rey Don Felipe II lo nombró Juez principal de la Inquisición, en Granada . Era cosa extraordinaria que un laico ocupase ese puesto.
Algunos años después, la sede Arzobispal de Lima quedó vacante. Santo Toribio fue elegido para el cargo en 1580 aun sin ser sacerdote. Fue ordenado Sacerdote y Obispo justo antes de ser enviado a Lima. Llegó en 1581. Allí comprendió lo ardua que era la misión que se le encomendaba: su Diócesis tenía unos 700 kms. de costa y se adentraba hasta los Andes. Las comunicaciones eran en aquellos tiempos muy malas. Pero uno de los más graves problemas era cuidar de las actitudes de muchos de los hombres que venían a América para hacer fortuna y daban a los nativos un desastroso ejemplo de lo que era el Cristianismo.
El primer cuidado del nuevo Arzobispo fue restaurar la disciplina de la vida eclesiástica que en gran medida se había perdido. Se mostró inflexible con los escándalos que algunos miembros del clero daban en las tierras recién descubiertas, castigando la injusticia y el vicio. Empleaba su autoridad para propagar el Evangelio y defender a los que eran oprimidos. Esto le ganó algunos enemigos y fue perseguido por ellos. Algunas autoridades llegaron a obstaculizar su trabajo. Pero su perseverancia dio fruto. Reunió numerosos Sínodos y Concilios que promovieron la vida religiosa de todo el virreynato.
A los que trataban de justificar su abusos con una torcida interpretación de la Ley Divina, el santo les respondía con las palabras de Tertuliano: "Cristo dijo: Yo soy la verdad. No dijo: Yo soy la costumbre". Santo Toribio no solo hablaba sino que dedicaba toda su energía al servicio de Dios y de la salvación de las almas. Lo hacía con gran caridad. Fundó numerosas iglesias, Monasterios y hospitales. En 1591, fundó en Lima el primer Seminario del Nuevo Mundo.
Estudió los dialectos indígenas hasta edad avanzada para poder hablar con ellos. A veces pasaba dos o tres días evangelizando en lugares que no le podían ofrecer ni una cama ni comida suficiente. Visitó así toda su extensa Diócesis. Cuando alguien trataba de disuadirle alegando las dificultades del transporte y el peligro de bandoleros, Santo Toribio respondía que Cristo no había tenido miedo de hacerse hombre para salvarnos.
Aun cuando se hallaba de viaje no dejaba de celebrar la Santa Misa, lo que hacía siempre con gran fervor; se confesaba diariamente con su Capellán.
Entre los miles de nuevos cristianos que Santo Toribio confirmó se encuentran Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y el Beato Juan Macías.
A partir del 1590 contó con el apoyo del sacerdote religioso franciscano San Francisco Solano, otro gran misionero y defensor de los derechos de Dios; protegió también a los indígenas y los necesitados.
A los 68 años Santo Toribio cayó enfermo en Pacasmayo, muy al norte de Lima. Llegó después enfermo a la ciudad llamada Santa. Hizo su testamento por el que dejó a sus empleados sus efectos personales y a los pobres el resto de sus propiedades. Después pidió que lo llevasen a la Iglesia para recibir el Viático y la Unción de los Enfermos.
Murió el 23 de marzo de 1606 mientras los presentes entonaban el Salmo: "Mi corazón se llenó de gozo cuando me dijeron vamos a la casa del Señor".
Fue canonizado el 23 de marzo de 1606, 55 años después de Santa Rosa. Santo Toribio de Mogrovejo y Santa Rosa son los primeros santos del Nuevo Mundo.